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LA ADORACION DE LOS MAGOS DE MENLING

La adoración de los magos o Epifanía, está entre los temas iconográficos de mirada más amables relacionados con la iconografía cristiana, y realmente los mejores ejemplos los hayamos en estos artistas de la segunda generación de pintores flamencos, especialmente en Bouts y Memling, los dos que más dulcifican el magisterio de sus maestros.
La pintura flamenca, que había alcanzado una notoriedad sobresaliente en el primer tercio del S. XV, crea escuela, y por ello no nos ha de extrañar que se sucedan las generaciones de grandes pintores más allá de los nombres consabidos de Van Eyck, Campin o Van der Weyden. La siguiente generación, formada por artistas como Thierry Bouts, Gerard David, Hugo Van der Goes o Hans Memling, será igualmente brillante. Todos beben en las fuentes de inspiración y maestría de sus antecesores, tanto en la técnica de la pintura al óleo sobre tabla, como en la utilización de recursos plásticos conocidos, especialmente su hiperrealismo visual, su detallismo, el brillo del color o la elegancia de las formas. 



Adoración de los magos. Tabla central. Hans Menling, 1470


Concretamente Hans Memling, aunque alemán parece ser de nacimiento, vivió feliz en Brujas toda su vida, dedicado a un tipo de pintura delicada y afable que fue muy apreciada en su tiempo, lo suficiente como para que gracias a su arte atesorara una notable fortuna. Fue discípulo de Roger Van der Weyden y de hecho, realizó numerosas versiones de obras de su maestro, precisamente como la que hoy nos ocupa. No obstante la pintura de Memling se aleja mucho del fuerte expresionismo de su mentor, y a la rotundidad de líneas y la fuerza de la expresión de Van der Weyden, Memling contrapone un gusto por los trazos delicados, los colores suaves, las formas delicadas y un sentido de la religiosidad que abandona el tono dramático del maestro y por el contrario se inclina por las escenas plácidas y amables, las formas sensibles y los paisajes idílicos. Se especializó en escenas de tema mariano, muy popular al final del periodo gótico, que desarrolló habitualmente en forma de dípticos y trípticos.


 Adoración de los magos. Tríptico. Hans Menling, 1470


“La adoración de los magos” corresponde precisamente a la tabla central de un tríptico, que dedicaba las escenas laterales a la “Purificación” una, y a la “Adoración del niño por los ángeles y la Virgen”, la otra. Y como comentamos anteriormente, Memling realiza en este caso una versión personal de una obra semejante realizada por su maestro, concretamente el Retablo de San Colombino de Colonia, hoy en la Pinacoteca de Munich. Entre una y otra obra hay diferencias en la disposición y tratamiento de los personajes, pero sobre todo se muestran esas diferencias formales ya apuntadas entre el pincel tan diferente de ambos pintores.
Iconográficamente aparece la Virgen con el niño en el centro de la escena y los Reyes Magos ofreciéndole sus presentes. Iconografía de los Reyes Magos que tiene un indudable interés porque junto a dos de ellos de raza blanca, ya aparece un tercero de piel oscura, ligeramente apartado de los otros dos. En este sentido cabe decir que dicha interpretación de la Epifanía es relativamente nueva porque es justamente en la fase flamenquizante del Gótico cuando se produce esta variación en la representación de la Adoración de los Reyes, al mostrar a Baltasar con la piel de color negro y con rasgos raciales diferentes, lo que no había ocurrido con anterioridad. En realidad parece que es una propuesta que surge en Alemania a principios del S. XV y que se difunde por Europa con enorme rapidez.
Aparece también San José, a la izquierda, aunque como “padre putativo” asume una posición marginal, de igual forma que el donante también aparece desplazado a la derecha, también en un segundo plano, con la intención clara de dejar todo el protagonismo a la escena principal y a los personajes protagonistas. Por cierto, que los dos reyes magos que adoran directamente al niño parece ser que reproducen los retratos de Carlos el Temerario, el más mayor y Felipe el Bueno, el que se queda de pie.

Desde el punto de vista formal, la obra recoge todas las características que hemos señalado de Memling, si bien la deuda con Van der Weyden se advierte claramente en el protagonismo que otorga a las figuras en detrimento del paisaje, que en Memling, como en su antecesor, tienen un papel secundario. En este caso además Memling enfatiza la escena principal ya no sólo a través de la relevancia de las figuras principales, sino abriendo un círculo oblongo en sus extremos a través del establo, que abre la composición y enmarca con la suficiente anchura toda la escena. Lo demás es puro Memling, formas delicadas, líneas suaves y sinuosas, actitudes amables, expresiones delicadas y colores brillantes, en un juego de azules y rojos extraordinariamente bellos que son los que en nuestra opinión le otorgan a la tabla todo el encanto y la belleza que atrapan nuestra 



LOS SECRETOS DE LA MONA LISA

El cuadro La Gioconda, también conocido como La Mona Lisa, La Monna Lisa, La Joconde en francés o Madonna Elisa, es una obra pictórica de Leonardo Da Vinci. Desde el siglo XVI es propiedad del Estado Francés, y se exhibe en el Museo del Louvre de París.
Su nombre oficial es Gioconda (que, traducido del italiano al castellano es alegre), en honor a la tesis más aceptada acerca de la identidad de la modelo, apoyada en el hecho de que era esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo y que su nombre era Lisa Gherardini.
Es un óleo sobre tabla de álamo de 77 x 53 cm, pintado entre 1503 y 1506,  y retocado varias veces por el autor. La técnica usada fue el sfumato, procedimiento muy característico de Leonardo. El cuadro está protegido por múltiples sistemas de seguridad y ambientado para su preservación óptima. Es revisado constantemente para verificar y prevenir su deterioro.
Además, se han usado herramientas tecnológicas para la investigación de enigmas que rodean la obra. Por medio de estudios históricos se ha determinado que la modelo podría ser una vecina de Leonardo, que podrían conocerse sus descendientes y que la modelo podría haber estado embarazada. Pese a todas las suposiciones, las respuestas en firme a los varios interrogantes en torno a la obra de arte resultan francamente insuficientes, lo cual genera más curiosidad entre los admiradores del cuadro.
Muchos creen adivinar un secreto cuya clave podría estar en el nombre que popularmente se da al cuadro: Mona Lisa.

 
El primer enigma de la Gioconda es la identidad de la modelo. Algunos creen que se trata de Lisa Gerardini, esposa de un rico comerciante florentino llamado Francesco Giocondo. Pero en esta pintura, como en otras de Leonardo, nada es lo que parece. Según Antonio de Beatis, que visitó al pintor en 1517 y se sintió interesado por el cuadro, Leonardo le habría confiado que se trataba de una dama florentina y que lo había realizado a instancias de su amigo Juliano de Médicis. De hecho, la única fuente que lo atribuye a un encargo de Giocondo es el historiador Giorgio Vasari. Pero, de ser esto cierto, ¿por qué Leonardo se quedó con el cuadro? Una solución sería que hubiese realizado varias versiones. Algunos indicios apoyan esta teoría.

EL VIAJE DE AFRODITA

LAGRIMAS DE EROS

LA MUJER EN EL ARTE: EROS Y THANATOS

Mi pregunta es, si ¿Es la muerte una mujer? y poco a poco llegar a la conclusión, ya defendida y apoyada por sucesivas historiadoras, psicólogas etc., de que el cuerpo femenino ha de someterse a una nueva lectura y conquista por parte de la mujer.
De mi reflexión nace la idea de que las creencias sobre el amor y la muerte que han formado parte de toda una estructura del pensar, empezando por el esqueleto mitológico de nuestra cultura occidental, han sido puestas a prueba sobre el cuerpo femenino, siendo éste el campo de batalla del imaginario del hombre.
Puede que con todo ello me haya visto obligada a alejarme de la filosofía estoica, pero sí trato de apoyarme en los estudios feministas y cómo éstos se han enfrentado al tema de la muerte y el erotismo con el fin de reelaborar una historia del cuerpo femenino propia. 


Lot y sus hijas.  Francesco Hayez,  (1791-1882)

EROS Y THANATOS

Tenemos bastante información a cerca de las imágenes que representan el amor y la muerte en forma de personificaciones, para ello me he remitido a una reciente exposición de grabados del s.XV y XIX que hubo en la Biblioteca Nacional este año. En ellos podemos encontrarnos representaciones de la muerte por causa de los celos, del amor más allá de la muerte como "Príamo y Tisbe", el amor convertido en odio que lleva a la locura y al suicidio como "La muerte de Dido" y la desesperación por la muerte del amante.


Paolo y Francesca. William Dyce, 1837

Del mismo modo el heroísmo de la mujer que prefiere la muerte a vivir con deshonra como Lucrecia o de la que se suicida antes de caer prisionera como Cleopatra. Muchas mujeres han estado candentes dentro del imaginario del varón viajando así en el tiempo, tal es el período que vamos a tratar a continuación.

REPRESENTACION DE LA MUJER EN LOS SIGLO XIX Y XX

Ya en el romanticismo nos encontramos algunas actitudes artísticas ante la obsesión tanto por la dominación como por la sumisión femenina como por ejemplo en las obras de Füssli. Las obsesiones sádicas del romanticismo iban a persistir durante todo el S.XIX en el arte europeo. Los que las heredaron, en particular fueron los simbolistas y los decadentes.
En cualquier caso me interesa resaltar la idea de cómo el erotismo era tácitamente aceptado como uno de los propósitos de las artes visuales, una de las maneras en que el artista se comunicaba con el espectador. El debate era sobre cuál convención erótica utilizar. El modo en que el erotismo se mostró sirvió para identificar a la mujer con la naturaleza e imaginar la feminidad en sus facetas instintivas, enigmáticas, sexuales y destructivas. A partir de aquí el erotismo es el modo vital que tiene la muerte de presentarse y destruir la energía del varón.
La derivación de la imaginería de una feminidad seductora y devoradora elaborada por los pintores simbolistas hacia una ideología que identificó el cuerpo de la mujer con la naturaleza biológica, parte de una reacción contra el feminismo. Los modestos progresos logrados en Francia en la enseñanza y el empleo a finales del sXIX, provocaron una intensa retroacción antifeminista, que culminó en la batalla por el control de la natalidad. El clamor fue recogido por algunos artistas como los simbolistas creando una imagen estereotipada de la mujer y cuya fascinación y miedo giró en torno a la "mujer fatal"o la "mujer frágil" asociada con la debilidad y la inocencia. ¿Es la mujer fatal la personificación de la muerte?, ¿Es la proyección de un temor que produce deseo y rechazo al mismo tiempo?
Las imágenes eróticas se convierten así en un arma importante, los artistas parecen estar expresando un miedo a la sexualidad normal y un sentimiento de agresión hacia la mujer que amenaza al hombre con su alteridad. El surrealismo representó un renacimiento de lo literario y lo simbólico en un nuevo aspecto. El contenido era de nuevo importante pero sería una imagen de los trabajos del inconsciente del artista. Esto significó que se puso énfasis especial en la idea de transformación y también en la de asociación. Los artistas surrealistas buscaban rehacer la realidad de manera que ésta se convirtiera en la expresión perfecta de sus propias fantasías. El surrealismo concedió gran importancia al proceso de liberalización del artista a través de una serie de métodos que provenían del mundo del inconsciente.
En realidad el mito vanguardista de la libertad individual-como dice Carol Duncan- se construyó a partir de las desigualdades sexuales y sociales. La libertad requiere la anulación del otro, su muerte. En este caso la expresión individual y artística del varón se sirvió de la manipulación y anulación femenina para conquistar su libertad. Por ello algunas historiadoras como Whitney Chadwick han sostenido que existe una fusión de lo sexual con lo artístico. Renoir decía: "Pinto como mi verga" y Picasso: "Pintar es como hacer el amor". La mujer, su cuerpo, aparecen como un ser sojuzgado y objeto de representación que le sirven al hombre para vivirse.
La muerte se disfraza de erotismo, pero la verdadera muerte es la mano que pinta, en este caso la del artista varón que representa el objeto erótico. El cuerpo es colonizado si bien esta sujeto a control. El cuerpo es el campo de batalla entre Eros y Tánatos, entre el deseo y la destrucción, es el lugar en donde proyectar el erótico deseo varonil. La imagen estereotipada de la mujer finisecular responde a dichos mandamientos. El cuerpo es vida y muerte, erotismo y aniquilación. La mujer es madre y destructora.
Me he centrado en este artista y dicha obra porque recoge el paso del S.XIX al s.XX y encaja muy bien en el contexto en el que me estoy desenvolviendo. Bien es cierto que mi reflexión podría haber sido tratada desde cualquier otro arte como el cine, la literatura o la fotografía, pero he decidido centrarme en la pintura con el fin de no caer en la diversificación y así extraer una mayor profundidad del tema en cuestión.
Tanto E. Schiele como G.Klimt, son dos miembros principales de la Secesión de Viena que continuaron desarrollando el Arte Nouveau en el período anterior a la primera guerra mundial. Obsesionados por los aspectos más perversos de la sexualidad humana. En la obra de Schiele la lasitud es reemplazada por la violencia muy significativa de los expresionistas alemanes.


                                   Mujer desnuda. Egon Schiele, 1911       La esposa del artista. Egon Schiele, 1910

Este cuadro refleja el abrazo amoroso; la doncella parece una muñeca, un ser sin vida, es un abrazo en el que el principio masculino y femenino se funden, pero dicha fusión entraña la destrucción del otro. La doncella representa a Wally Neuzil, la que fue su amante durante cuatro años antes de que Schiele la abandonara por Edith Harás. Wally fue su modelo preferida en la mayoría de sus dibujos eróticos. Esta obra podría representar la despedida o la añoranza.
Es un abrazo desesperado en el que se manifiesta lo inamovible, la falta de esperanza ante la pérdida de una relación amorosa. Antes que amantes, más bien parecen un par de "mantis religiosas" cada una intentando devorar a la otra. Recordemos que la mujer pasiva o cautiva era, en el proceso de ser reemplazada en el arte europeo por su arquetipo rival; la mujer dominante, la mujer que todo lo devora y que el sadismo del romanticismo se convierte aquí en masoquismo. El tema de la pareja a menudo es usado por los artistas expresionistas, ya hemos visto como el sexo puede ser considerado como algo análogo al arte; una primitiva efusión de energía. Es curioso observar como el paño arrugado del fondo y de color blanco, parece evocar un lecho mortuorio.

Klimt: el beso

K.S. Guthke, hace un estudio sobre el género de la muerte en The Gender of Death. A Cultural History in Art and Literature, en donde analiza las representaciones y personificaciones de la muerte. Él mismo se pregunta ¿es la muerte una mujer? Guthke concede gran importancia al género gramatical lo cual lleva consigo una encarnación de la muerte femenina. Ya hemos visto la creación de la "mujer fatal", de la mujer que seduce, que puede ser diablo y vampiro y que desde la religión cristiana se ha llegado a relacionar con el pecado. Guthke propone que una cultura se puede juzgar por su actitud frente a la muerte y por lo tanto por las imágenes que produce. "Una cultura lingüística visualizará el género de la muerte según el género gramatical del sustantivo que la nombre". Por lo tanto Guthke propone una relación gramática-imagen. Del mismo modo detecta un erotismo de la muerte, como estamos viendo, sería el caso de la mujer amenazadora de muerte y como algo dominante.
Desde la segunda guerra mundial, el erotismo ha llegado ha desempeñar un papel cada vez más importante en el arte contemporáneo. Al finalizar la primera guerra mundial G. Grosz representaba el ambiente en el que se desenvolvían las prostitutas víctimas de una sociedad basada en la corrupción sexual, de las relaciones personales y profesionales.
El continúo énfasis puesto en la individualidad, y en la libre personalidad del artista, permanece como herencia desde el movimiento romántico. Por otra parte, nuestra definición de la individualidad humana ha sido muy modificada por los descubrimientos de Freud y quizá no sea exagerado decir que ahora sentimos que el individuo es más fácilmente definido como tal mediante un examen de sus fantasías e impulsos eróticos.
Vías de escape ante la dominación: el pacto con el diablo. Seduciendo otra vida. E. Munch dijo: "La mujer es al mismo tiempo una santa, una bruja, un infeliz ser abandonado". Creo que frente a la imagen moralista y tradicional, frente a un sistema coercitivo que no estimula la libre realización de la mujer como ser, han surgido siempre figuras de mujeres dispuestas a escapar de la dominación patriarcal haciendo de su vida y su forma de pensar toda una revolución. Pero al tiempo que se han enfrentado, se han creado mitos alejados y contrarios al tipo de mujer que imponía un tipo de lucha social y política. Hasta ahora hemos visto una reacción estética que ha dado lugar a la creación de estereotipos. En una época en la que empezaron a surgir importantes obras literarias cuyos personajes eran mujeres de algún modo, incomprendidas por la sociedad. Madame Bovary (1857), Anna Kareniina (1877), Casa de muñecas (1880), La regenta(1884), etc. Son muestra de ello.
Los discursos dominantes se han impuesto sobre su libertad tales como el de la Iglesia, la ciencia y la filosofía: La creencia en los buenos modales, la predestinación (el fin es el matrimonio), la mujer por naturaleza es un ser pasivo y el hombre activo, la mujer como paradigma del mal y del pecado.
Desde la psicología y la sociología se dijo que la mujer es perversa incluso fuente de enfermedades. El criminalista C. Lombroso sostiene que la prostitución es la manifestación de la estructura criminal latente en la mujer. Otros autores contemporáneos como Paul Adam han expuesto sus teorías en la misma línea señalando las perversas características eróticas de la mujer magnificadas en la conducta de la misma, quien en su opinión poseía una inherente tendencia a la prostitución. Los prerrafaelistas sintieron atracción por este tema; la prostituta, la mujer caída, símbolo de perdición, del mal y de la muerte a la vez que su morbosa seducción por el sexo.
Otra idea que alcanzó popularidad en la época fue la de acusar a la mujer de ejercer una influencia nefasta y destructiva en el hombre como ser creador, como si le chupara toda su energía. Esta idea en Schopenhauer en "El amor, las mujeres y la muerte"(1851), ha sido considerada como un verdadero alegato contra la mujer. Asimismo el "Superhombre" de Nietzsche, se caracteriza por la total y absoluta libertad de espíritu en contraposición a la materia pasiva que es la mujer.
En España hubo una literatura reivindicativa escrita por mujeres como E. Pardo Bazán o Carmen de Burgos entre otras, pero me interesa destacar la aparición y gran desarrollo de la novela erótica, que aun siendo mayoritariamente cultivada por hombres, dio gran protagonismo a la mujer. Muchos escritores como Juan Pérez Zúñiga o Ramón Asensio, se interesaron por el papel que ésta desempeñaba en las relaciones amorosas; el adulterio femenino, el crimen pasional, así como la doble moral, eran algunos de los temas tratados. A pesar de este género y su interés por participar en el debate social de entonces, sí hubo una búsqueda intelectual generalizada de sensualidades y erotismos raros, sofisticados y extravagantes que dieron lugar a los estereotipos alejados de la mujer comprometida con sus derechos.
Pues bien, si sólo se entiende por feminismo la lucha política basada en unos planteamientos filosóficos originados en la Ilustración, efectivamente no pueda señalarse la existencia de feminismo anteriormente a esa fecha. Pero también es lucha política la queja de todas las mujeres que anteriores a la Ilustración definen un pensamiento propio y diferente al dominante, y este es el punto que quiero resaltar en este apartado. He encontrado una figura por todos conocida, pero que se vale de sus dotes seductoras para pactar con otra vida y alejarse de una realidad dominante que la invisibiliza; es la bruja.
La caza de brujas que fue del S.XV al XVIII, tuvo unas causas intelectuales y legales a largo plazo y otras religiosas más inmediatas. La Inquisición las persiguió por llevar a cabo una forma de herejía, por crear una filosofía de vida propia. En este caso estamos hablando de mujeres de carne y hueso, consideradas moralmente débiles y por tanto proclives a sucumbir a la tentación diabólica. Esta idea que data de los primeros días del cristianismo, aparece a menudo en los tratados de brujería de la E. Moderna, extremadamente misóginos. La figura de la bruja me interesa en cuanto que representa la pasión sexual ligada con el pecado y como consecuencia su muerte inmediata. Su debilidad no sólo se atribuye a su inferioridad intelectual y carácter supersticioso, sino también a su tentación carnal. En una sociedad patriarcal, la existencia de mujeres no sometidas ni a un padre ni a un marido era motivo de inquietud cuando no de miedo, producían la misma incertidumbre que se produjo durante el S.XIX y XX ante la lucha por una mayor participación e igualdad de derechos.
Reflexiones en torno la represión sexual: el erotismo y la muerte. Foucault, Julia Kristeva y George Bataille.  La sexualidad en sí misma ha estado sometida a un férreo control por parte de las autoridades eclesiásticas y civiles. Foucault ha denominado a la etapa moderna como el comienzo de la represión sexual para la sociedad occidental. En su "Historia de la sexualidad" ha sostenido que si bien en occidente no es posible hablar de un ars erótica , si estaba en posesión de una scientia sexualis, en manos de una clerecía obligadamente célibe. Seguramente el atractivo morboso que otorgaba la práctica erótica, favoreció mucho su desarrollo.
La identificación del pecado con erotismo y sexualidad fue el marco en el que se conjugó la vida en occidente durante toda la modernidad; el repertorio de los delitos sexuales por la Inquisición no se modificó hasta la época contemporánea, muestra de ello es la caza de brujas.
Ya hemos visto como Eros es absorbido por Tánatos, la decoración sádica y el ataque moral ("La muerte y la doncella" de Schiele). Julia Kristeva se pregunta entonces de qué estamos hablando, de angustia o de deseo y dice: "En el comienzo era la pulsión de muerte", "Bajo la presión de pulsión de muerte el psiquismo expresa miedo por la vida". A través de las palabras de Julia Kristeva podemos interpretar como en el campo del erotismo se encuentra la causa de la angustia y el miedo a la vida. Esto es, en el deseo y la angustia se vislumbra el principio y el final, el miedo se hace carne, el cuerpo es el campo de batalla. Esta explicación desde la psicología puede ayudar a entender la eliminación de excitaciones externas y la proyección de un miedo que acusa a la mujer como perturbadora de la estabilidad interna.
La muerte la entiendo como ausencia y como negación, con una involucración perversa requerida por el acto de dominar, por eso considero el cuerpo de la mujer víctima del pecado moral ideado por toda una estructura dominante del pensar y de un miedo ante la diferencia. La configuración de un imaginario erótico ha dado lugar a la manipulación y dominio del cuerpo femenino a través de juegos perversos. La muerte se da tras la pretensión de ejercer dominio, de controlar, de gobernar, manipular todo objeto, empezando por el cuerpo. La muerte es el veneno que lleva consigo el dominio que se postula como conquista cargada de placer perverso.
"El erotismo es la aprobación de la vida hasta en la muerte" (G. Bataille). Eros y Tánatos se debaten en un duelo dejando las marcas en el cuerpo femenino. Es el erotismo, pues, campo de sufrimiento haciendo que el deseo de uno provoque la objetualización del otro. Ya hemos visto como a través de la manipulación se proyecta la fantasía del deseo produciéndose una disolución de identidad, es decir, la muerte. Esta es la experiencia a la que conduce la práctica del erotismo llevada al extremo. En el cuerpo femenino se instala la muerte que nace de la imaginación y brota de la experiencia corporal.
Me interesa resaltar la dimensión destructiva del erotismo que postula Bataille y a partir de aquí deducir la muerte como una disolución de identidad a través de la manipulación del cuerpo femenino. Bataille ve en esta destrucción una aprobación por la vida: Eros y Tánatos, las dos fuerzas que dan movimiento al imaginario. Para Bataille, en el erotismo se da una dialéctica entre la prohibición y la transgresión; la prohibición refuerza la idea de ir más allá. En "Tótem y Tabú" Freud admitía que la prohibición se oponía generalmente al deseo de tocar. Por eso no es casualidad que desde la religión y el arte que de ahí deriva, desde el primer momento las prohibiciones respondieran al parecer, a la necesidad de expulsar la violencia fuera del curso habitual de las cosas causando la muerte-anulación de otro ser.
Este acto del causar la muerte del otro al que me estoy refiriendo partiendo del estudio de la representación del cuerpo femenino, quizá sea deliberado como la acción de quien desnuda a su víctima, a la cual desea y a la que quiere penetrar. El cuerpo femenino es desposeído de su ser cuando se abre la violencia del juego sexual. Suele ser propio del acto del sacrificio el otorgar vida y muerte, dar a la muerte el rebrote de la vida y a la vida, la pesadez, el vértigo y la abertura a la muerte. Es la vida mezclada con la muerte, pero en el sacrificio, en el mismo momento, la muerte es signo de vida, abertura de lo ilimitado. Actualmente el sacrificio no pertenece al campo de nuestra experiencia, así que debemos sustituir la práctica por la imaginación. Es aquí donde se ha producido la mortificación del cuerpo femenino. Lo que el acto de amor y sacrificio revelan es la carne, lo mismo sucede con la convulsión erótica: "Si hay violencia generada por la prohibición, se da en la carne. En la base del erotismo, tenemos la experiencia de un estallido, de una violencia en el momento de la explosión" (G. Bataille).
Conclusiones: conquistando el cuerpo. Conquistando la propia muerte. Quizás la artista que mejor supo reflejar la conquista de su propio dolor, de la batalla que sufría en su propio cuerpo, entre el placer y el dolor, fue por todos conocida, la mexicana Frida Kahlo. 

Frida Kalho

Para dar comienzo a mi conclusión si puedo remitirme a una pregunta que se hace ya la filosofía estoica: "¿ Cúal es el destino que enviste al cuerpo?". Y la respuesta apunta al hecho de que cada sujeto ha de conquistarlo, como dirían los estoicos, el destino del cuerpo "ha de ser elegido, leído, querido".
He sacado a relucir la artista Frida Kahlo porque ante la anticipación de la muerte regalada al cuerpo femenino, ella reafirma su propio sufrimiento convirtiendo dicha confirmación del dolor en la vida misma.
La muerte pues, es una conquista, que puede darse a través de la reinterpretación del cuerpo femenino, revisando el imaginario erótico masculino y destruyendo estereotipos, porque entre otras muchas cosas: "Nadie puede tomarle a otro su propio morir".

MUJERES EN LA BIBLIA


Los libros han sido objetos enriquecidos visualmente con imágenes desde los inicios de su historia, ya que el uso de iluminaciones en los manuscritos dará paso a los distintos tipos de grabados que embellecen y refuerzan los mensajes de la palabra impresa.
Así se justificaba la aparición de una obra en Francia, que posteriormente se dio a la prensa en España:
los dos tomos de Mugeres de la Biblia, publicados en Barcelona en 1850 en edición de los hermanos Llorens, refundidos por Don Joaquín Roca y Cornet.
La intención moralizante es claramente explicada, afirmando que es una obra utilísima el representar la virtud y sus bellezas, el vicio y sus deformidades. Afirma también el autor que aquí refunde parte de los copiosos
materiales reunidos para ensayar unos estudios morales, históricos y literarios sobre la mujer2. Por tanto se recalca la intención de primar el sentido aleccionador del texto para la difusión de los valores cristianos.
Los dos tomos de Mugeres de la Biblia se embellecen con un total de 38 láminas cuyos originales fueron realizadas por Gustave Staal, artista francés nacido en la localidad de Vertus en 1817 y fallecido en Ivry en 1882. Es conocido fundamentalmente por sus retratos, y trabajó en las técnicas del pastel, el dibujo, el grabado a buril y la litografía. Alumno de Paul Delaroche, entró en la Escuela de Bellas Artes en 1838.
Expuso en el Salón desde 1839 hasta 1872.



Centrándonos de nuevo en las imágenes creadas para la ilustración de este libro moralizante tenemos que entender que el artista se encontró con la tarea de representar a treinta y ocho mujeres que encarnan prototipos de «buenas» y «malas», diferenciación que ya se ha hecho habitual entre los y sobre todo «las» estudiosas de la imagen femenina a través del tiempo. En este sentido ha habido una proliferación
de publicaciones en España siguiendo la corriente feminista iniciada en el ámbito anglosajón8. Son veintinueve las protagonistas de hechos del Antiguo Testamento y nueve las del Evangelio. En conjunto resultan más atractivas las figuraciones de las mujeres de la Antigua Ley.
Lógicamente en nuestra obra no veremos los prototipos de las auténticas malvadas, como Lilith, la primera esposa de Adán que según el Talmud, texto sagrado de la religión hebraica, llega a convertirse en una diablesa, o las figuras de brujas y ogresas que también han tenido sus figuraciones en el arte del XIX. Pero sí que el artista diferencia con rasgos, que no dejan de ser ingenuos, a las mujeres virtuosas de las pérfidas. Las representaciones son todas similares en su formato, figuras únicas, excepto Eva y la Virgen María que tienen a sus hijos en el regazo, y se efigian de tres cuartos, nunca la figura completa. Acompañando a
varias aparecen algunos objetos o animales que simbolizan su actividad o el hecho singular por el que son más conocidas, como las espigas de Ruth la moabita, la oveja de Raquel o la espada de Judith. El tipo femenino responde a una anatomía de formas llenas, muy acorde con los gustos dominantes en la época. El aspecto físico es puramente europeo, aunque se utilizan algunos ejemplos de vestuario que remite a modelos orientales. Predominan los peinados recogidos según la moda del XIX, en largos rodetes a ambos lados de la cabeza, y adornados con tiaras de joyas, aunque también vemos a las más frívolas con largas cabelleras sueltas. Ya se ha señalado el poder fetichista de la melena femenina, constante mito con enorme capacidad
de perturbación que simboliza la fuerza vital y la atracción sexual. Por otra parte hay una gran proliferación de joyas que permitirían una catalogación de distintos tipologías de pulseras, brazaletes, anillos, broches, pendientes (predominan los de aro), collares, tiaras y coronas, dentro de los modelos del XIX.
En el conjunto de las 38 figuraciones aparecen tres madres tituladas en el libro como tales, además
de Eva y la Virgen; curiosamente la imagen de la Virgen, representada ante un plácido paisaje, está mal resuelta por la desproporción del Niño Jesús que la acompaña. También se cita a cuatro esposas, aunque una de ellas, la de Putifar, responde al prototipo de la malvada seductora; tres hijas y una hermana; junto a ellas, la única titulada por su «actividad profesional», la pitonisa de Endor. Las demás se identifican
por su nombre propio o por algún locativo. El artista utiliza un vestuario diferente para caracterizar a las madres y esposas, de ropajes recatados y con la cabeza cubierta, mientras que las protagonistas de algunas escenas escabrosas aparecen con los brazos desnudos, ropas que juegan con efectos de transparencia y joyas diversas.
Así vemos por ejemplo a la mujer de Putifar, en una postura indolente y con gesto provocativo; Bethsabé, de espaldas, en gesto de despojarse de la ropa; Dalila con los hombros descubiertos, o la hija de Herodías, que levanta con gesto desafiante la cabeza cortada del Bautista. La representación de la maldad tiene uno de sus exponentes en Athalía, reina que manda matar a sus propios nietos para seguir en el trono, y que se nos muestra con gesto crispado, mordiéndose las uñas y con el ceño fruncido. También con pretendidos rasgos de decisión y fortaleza, pero con actitudes que nos resultan teatrales, vemos a la pitonisa de Endor o a la profetisa Débora, y en pose casi de conspiración a una de las mujeres fuertes de la Biblia, Judith preparándose para degollar a Holofernes. Muy curiosa es la representación de Eva, semicubierta con pieles y sosteniendo a su hijo dormido. Se la efigia en su papel de madre de la humanidad, en un tipo de representación infrecuente ya que según Réau cuando aparece como madre se la suele mostrar amamantando a su hijo. Estéticamente las imágenes más hermosas son las de la casta Susana, en actitud de cubrirse, o la de la reina de Saba, que se vuelve hacia el espectador con su copa llena de joyas. También en actitud recatada y con rasgos muy agraciados se nos muestra Ruth la moabita, ejemplo bíblico de amor filial.
Podemos pues contemplar un variado repertorio de imágenes femeninas de «buenas y malas», que corresponden a los criterios imperantes de distinguir a la virtuosa madre, esposa o hija y a la mujer malvada, cruel y desnaturalizada, junto con algunos ejemplos de «arrepentidas» que adquieren el aspecto correcto del primer grupo, como la samaritana, la mujer adúltera o María Magdalena. En definitiva imágenes de un tema ya antiguo reinterpretado ahora con una estética tradicional y fácilmente entendible para la transmisión del mensaje insistente sobre la virtud de la mujer vinculada al núcleo familiar.

ORIGEN MITOLOGICO DEL UNIVERSO

En la mayoría de los relatos mitológicos griegos sobre la creación aparece preexistente el Caos concebido como un abismo sin fondo, espacio abierto sumido en la oscuridad donde andaban revueltos todos los elementos: El agua, la tierra, el fuego y el aire. El Caos contenía el principio de todas las cosas, antes de que naciesen los Dioses, y por eso se lo considera el más antiguo de ellos. Nada tenía en él forma fija y durable, todo estaba en constante movimiento con inevitables choques, los elementos congelados contra los abrasadores, los húmedos contra los secos, los blandos contra los duros y los pesados contra los ligeros. El Caos era nada y algo, materia y antimateria al mismo tiempo. 

Zeus y Thetis. J. d. Ingres, 1811  

Zeus y Thetis. Anton Losenko.Hacia 1750


LA CREACIÓN SEGÚN HESÍODO

Según Hesíodo en un principio sólo existía el CAOS. Después emergió GEA (la tierra) surgida de TÁRTARO, tenebroso de las profundidades y EROS ( El amor) elemento primordial que no hay que confundir con Eros o Cupido, hijo de Afrodita. Del Caos por la acción de Eros surgieron EREBOS (las tinieblas), cuyos dominios se extendían por debajo de Gea, y NYX (la oscuridad o la noche). Erebos y Nyx originaron a ETER y HEMERA (el día) que personificaron respectivamente la luz celeste y terrestre.
Con la luz, Gea cobró personalidad y comenzó a engendrar por si sola. Es así como surgió URANO (El Cielo Estrellado). También produjo las altas montañas.
Urano contempló a su madre desde las elevadas cumbres y derramó una lluvia fértil sobre ella, naciendo así las hierbas, las flores y los árboles con los animales que formaron como un cortejo para cada planta. La lluvia sobrante hizo que corrieran los ríos y al llenar de agua los bajos se originaron los lagos y los mares, todos ellos deificados con el nombre de Titanes: OCÉANO - CEO - CRÍO - HIPERIÓN - CRONOS; y las Titánidas: TEMIS - REA - TETIS - TEA - MNEMOSINE - FEBE; de ellos descendieron los demás dioses y hombres. 

 The Marriage Feast of Peleus and Thetis de Joachim Wtewael 

 Feast of the Gods (The Marriage of Peleus and Thetis) de Johann Rottenhammer.

 The Wedding of Peleus and Thetis de Cornelis Van Haarlem

Feast of the Gods (The Marriage of Peleus and Thetis) de Johann Rottenhammer.
Además Urano y Gea crearon otros hijos de horrible aspecto: los tres Cíclopes primitivos: ARGES - ASTÉROPES - BRONTES, quienes tenían un sólo ojo redondo, eran inmortales y representaban respectívamente el rayo, el relámpago y el trueno. Finalmente engendraron a los Hecatónquiros o Centimanos, tres hermanos con cincuenta cabezas y brazos cada uno que se llamaron: COTO - BRIADERO - GIGES.
Por su parte la noche engendró a TÁNATOS (La muerte), a HIPNO (El sueño) y a otras divinidades como las HESPÉRIDES (Celosas guardianas del atardecer cuando las tinieblas empiezan a ganar la batalla de la luz diurna, fenómenos que se repite cada día), las MOIRAS (Defensoras del orden cósmico, representadas con hilanderas que rigen con sus hilos los destinos de la vida) y NÉMISES (Ls justicia divina, perseguidora de lo desmesurados y protectora del equilibrio) 

OTROS MITOS DE LA CREACIÓN EN EL ESCENARIO HELÉNICO

EL MITO DE LOS PELASGOS

Los pelasgos eran el pueblo primitivo que habitaba lo que hoy en día es Grecia. Éstos tenían una postura matriarcal basada en la concepción primigenia de una Diosa Madre. Su mito de la creación afirmaba que en un principio Eurínome, la diosa de todas las cosas surgió del Caos, pero no encontró nada sólido en donde apoyar los pies y a causa de ello, separó el mar del firmamento y danzó solitaria entre sus olas en dirección sur. Entonces apareció el viento Boreas, que junto con la diosa Madre dieron origen a la enorme serpiente Ofión. Más tarde, la diosa madre quedó en cinta de Ofión, tras lo cual ésta se transformó en paloma y a su debido tiempo puso el huevo universal. La serpiente Ofión se enroscó siete veces alrededor del huevo hasta que empolló y lo abrió. De él salieron todos los seres y elementos del Cosmos.
Eurínome y Ofión fijaron su morada en el Monte Olimpo. Cuando Ofion irritó a su compañera adjudicándose el título de autor del universo, ésta le pegó tan tremendo puntapié que le arrancó los dientes y los arrojó a la tierra al pie del Olimpo. Seguidamente la diosa creó siete potencias planetarias y colocó una Titánide y un Titán en cada una: Tía e Hiperión para el sol, Febe y Atlante para la luna, Dione y Crío para el planeta Marte, Metis y Geos para Mercurio, Temis y Eurimedonte para Júpiter, Tetis y Océano para Venus, y Rea y Cronos para Saturno. Guardadores todos de la suceción del tiempo.
Sin embargo en esta armoniosa creación faltaba el hombre, y entonces apareció Pelasgo, brotó de los dietes de Ofión enterrados en el abismo de Arcadia. Pelasgo fue aclamado como jefe culturizador y precursor de la humanidad.
Dioses y hombres se hallaban sometidos a las diosas y mujeres, y todos le rendían culto a la gran Diosa Madre. 

EL MITO DE LOS MISTÉRIOS ÓRFICOS

Los helenos iniciados en los mitos órfícos, creían que la Noche de las Alas Negras junto con el Viento engendró un huevo de plata al que puso en el seno de la Oscuridad del que salió Eros o Fanes (El amor), que impulso el movimiento del Universo. Eros tenía cuatro cabezas que representaban las cuatro estaciones, alas doradas y doble sexo. Éste vivía en una cueva junto con la Noche que se manifestaba en forma tal, del Orden o de la Justicia. Por otra parte , Rea tenía la función de atraer a los hombres a la consulta de los oráculos de la noche tocando un tambor de latón. Eros creó el cielo, el sol y la luna, pero la autoridad del universo estaba a cargo de la Noche hasta que Urano la destronó.

La bacanal. Tiziano, 1519


LA FORMACIÓN DE LA VÍA LÁCTEA

Se cree que fue Hera, la esposa de Zeus el dios de dioses, la que dio origen a la Vía Láctea, nuestra galaxia.
Zeus era muy aventurero y le gustaba mucho tener diferentes mujeres, por lo que nunca le guardó fidelidad a su mujer. En una de estas aventuras, Zeus se unió con Alcmena en ausencia de su marido. El dios se hizo pasar por el ausente, y como la mujer le gustaba mucho decidió estar con ella en una noche que durara mucho, por lo que por orden de él, el sol no salió cuando tenía que haberlo hecho.
Después el esposo de Alcmena, Anfitrión, regresó y se unió a ella. De ambas uniones Alcmena quedó embarazada. El hijo de Zeus fue Heracles (Hercules en la tradición latina) y el hijo de Anfitrión fue Ificles.
Heracles fue desde su concepción, el favorito de Zeus a lo cual Hera respondió con ira y celos, pues no soportaba la idea de que el hijo de otra mujer fuera tan querido para su divino esposo.
Así, la diosa decidió complicar el nacimineto de Heracles quien se quedó 10 meses dentro del vientre de su madre. Y además ella es la responsable de que el héroe tuviera que sufrir los Doce Trabajos y cuando era un bebé de ocho meses, Hera le envió dos terribles serpientes para asesinarlo, sin embrago el niño supo defenderse sin problemas.
Ahora bien, existía la condición de que Heracles sólo sería inmortal si mamaba de Hera y esto no iba a ocurrir con el consentimineto de la diosa. 

 La creación de la Vía Láctea. Pedro Pablo Rubens, 1637.

Sobre esta historia existen dos versiones. Primero, se cree que Hermes, el mensajero de los dioses, llevó al niño a donde Hera mientras ella dormía y lo puso en su seno para que mamara la leche divina. Cuando Hera se despertó y descubrió a Heracles en su pecho lo retiró brucamente y la leche siguió manando, se esparció por el universo y formó la Vía Láctea.
La otra versión indica que Hera iba con Atenea paseando por el campo cuando vieron al niño descansando en la hierba. Atenea convenció a la diosa de que lo amamantara, pues era muy hermoso. Hera accedió, pero pronto Heracles chupó la leche con tal violencia que hirió a la diosa. Hera lo apartó de su seno vigorosamente y la leche siguió fluyendo hasta que formó la Vía Láctea.

LAS DIOSAS Y LA UNIDAD DEL MUNDO

A lo largo dela historia de la civilización, las diosas han tenido un protagonismo vital, hasta que lentamente fueron desplazadas por la idea de un único dios masculino. De todas formas, sincretismo mediante, en historia de la cristiandad se ha visto como muchas diosas fueron asimiladas al panteón oficial convertidas en santas. Incluso, la virgen María, madre de Jesucristo, aún sin tener estatus de divinidad en el dogma oficial, recibe un culto tan relevante en determinados sectores del catolicismo que sin duda la convierte en una deidad central. A sus diferentes manifestaciones locales los creyentes le atribuyen milagros de toda clase, muchos de ellos relacionados específicamente con la protección y la sanación.
La Gran Madre o Diosa, aparece en la antigüedad con diferentes nombres: 



CivilizaciónDiosa
SumerInnana o la sacerdotisa de Enheduanna
BabiloniaIsthar
CanaánAnath
FeniciaAstarté
EgiptoIsis
ChinaUn Kua
GreciaArtemisa, Atenea, Minerva, Circe, Medea Afrodita
EscandinaviaFreya
AustraliaKunapipi
IndiaKali

Haciendo una pequeña revisión de figura femenina como divinidad, es claro observar que esta se vincula a la ha dependido la domesticación de las plantas y animales. Se les atribuye muchas veces la invención de la agricultura puesto que fueron ellas las que empezaron a enterrar las semillas en el suelo. Del mismo modo, la sabiduría, el poder sanador y el descubrimiento de las artes de la comunicación, (como la invención de los sistemas de escritura) aparecen reiteradamente como creaciones atribuidas a las diosas.
Para los egipcios,  Isis, que tiene tanto poderes humanos como divinos, es la inventora de la agricultura. Isis también era reconocida como una gran sanadora. Por otra parte, la cobra era el signo jeroglífico para designar la palabra Diosa y era conocida con el Ojo (“uzait”) símbolo de la clarividencia y sabiduría mística. La diosa cobra Ua Zit era ya una deidad femenina del Bajo Egipto en tiempos predinásticos. También Maat, la diosa de la justicia. 

 Pinturas murales de la diosa Isis

En la tradición mesopotámica, a parece la Diosa Ninli, reverenciada por enseñar a cultivar la tierra. Se dice también que la diosa Nidaba, en Sumeria, fue la inventora de las tablillas de arcillas y del arte de escribir.
En la mitología india, es la diosa Sarasvati, la que inventó el alfabeto.Y entre los antiguos celtas, adoraban a Cerridwen,como la Diosa de la inteligencia y el conocimiento

 Representación babilónica del mito de Enlil y Ninlil.

Las ofrendas de granos a Deméter (portadora de los secretos de la madre tierra) y a Hera (símbolo de la perseverancia, la lealtad y la fidelidad) eran frecuentes en la antigua religión griega.  A Deméter, se le atribuye además la virtud de ser una gran legisladora y dispoensadora de sabiduría. Incluso se le asinga una Diosa gemela, Koré, que es la encargada de revelar verdades místicas a los mas elevados, iniciados en Eleusis.

Deméter,Copia romana, esculpida en mármol a comienzos del siglo III d.C
La cabeza y los brazos son añadidos barrocos.

En los misterios de Eleusis, que se celebraban en la antigua Grecia, la gran diosa era el centro de la religión griega.Esto rituales secretos mantenían "la unidad del mundo", su celebración anual era pues, de vital importancia.
Los iniciados eran tenidos por seres superiores porque habían recibido la visión de la vida después de la muerte. El secreto que habrían de guardar éstos eran tant estricto que el rito no ha llegado a conocerse con exactitud.
Se sabe que experimentaban una triple revelación:
  • Perséfone había dado luz en el fuego a un hijo, el Eon
  • Una visión beática de la doncella
  • Una visión de una espiga de trigo con la promesa de un nueva vida
Estos rituales se practicaron durante 2000 años y finalizaron en tiempos de los Visigodos, cuando el rey Alarico saqueo Eleusis en el 396.

ICONOGRAFIA, ICONOCLASTIA E IDOLATRIA

(...)y se puso a reír porque habían 
atribuído formas humanas a los
dioses y los habían fabricado
con materiales perecederos.
 Diodoro de Sicilia

La representación de lo divino ha sido desde siempre un tema de gran importancia en la historia de la religión. ¿Es posible adorar a los dioses a través de imágenes que los representen? ¿o, próxima a la superstición, es la imagen misma la que se convierte en objeto de culto? Las diferencias de opinión respecto a esta cuestión se reflejan en la alternativa que con diferentes variantes dictan normas que prohiben o no la representación de lo divino. La icnoclastia es el rechazo a la veneración de las imágenes. Fue practicada en los primeros siglos del cristianismo y en el Islam es una práctica habitual dentro del mahometismo. En síntesis, en lo que respecta a lo religioso, se denomina iconografía a la representación de lo divino en forma visual, mediante dibujos, pinturas o estatuas (íconos). La Iglesia ortodoxa oriental y la católica defiende la utilización de estas imágenes siempre que se considere que la adoración no está dirigida a la imagen sino a lo que representa.
LOS ICONOS EN LA IGLESIA ORTODOXA
En la tradición cristiana ortodoxa las imágenes religiosas pintadas que representan a Cristo, la Virgen María, ángeles o a los santos, reciben simplemente el nombre de íconos. Estas imágenes, de rasgos estéticos particulares, en donde predomina el dorado y la figuración plana, son característicos de la Iglesia bizantina, la Iglesia ortodoxa griega y rusa. Se han utilizada para la veneración desde el siglo V.
ICONOGRAFIA HINDÚ
No es posible hablar de iconografía religiosa sin mencionar la diversidad que ofrece el hinduísmo en este sentido. En efecto en la religión hinduista, la iconografía tiene un importante papel. Todas sus deidades son representadas de variadas formas a través de esculturas y pinturas, incluyendo además otros símbolos auxiliares. La prolífica  mitología  hindú, demanda la utilización de interesantes imágenes que poseen elementos específicos de la deidad, tales como número de caras, brazos, objetos así como también elementos asociados.
Statue of Ganesh Enthroned - Escultura con representación de Gilgamesh entronizado. 

En algunos templos, las imágenes reciben un tratamiento muy especial. Así como en el cristianismo, el vínculo del creyente con la imagen es de naturaleza simbólica (se suelen ofrecen ofrendas y procesiones que las tienen como centro de referencia), en el hinduismo, las deidades tienen un trato más real y personal: son despertadas por la mañana, bañadas, vestidas y acostadas por la noche. 

IDOLATRÍA
De acuerdo a algunas interpretaciones, la adoración de las imágenes religiosas es considerada “idolatría”. El problema de la “idolatría” es pues un tema recurrente del Antigup Testamento. En efecto, los dos primeros mandamientos prohiben explícitamente el culto dioses distintos de Yavhé, o la fabricación de cualquier representación de la divinidad. Así, en diferentes episodios, se lucha contra los ídolos, especialmente cuando Moisés, desciende del monte Sinaí con las tablas de la ley: 
“No te harás ninguna imagen esculpida, ni figura de los que hay arriba en los cielos,
o abajo en la tierra, o en las aguas de bajo de la tierra. No te postrarás ante ellas”  
(Éxodo 20,4-5)

Pese a esta prohibición, se estima que los hebreos utilizaban objetos como los terafim y efod (estatuillas de madera a las que se les rendía culto, práctica tal vez influida por las tradiciones egipcias): 


Habiendo, pues, devuelto él a su madre el dinero, tomó su madre 200 siclos y se los dio a un orífice, y éste hizo una imagen tallada y chapeada, que quedó en casa de Mica; y así un hombre como Mica vino a tener una casa de Dios. Hízose también un efod y unos terafim y llenó la mano de uno de sus hijos para que hiciera de sacerdote

(Libro de Jueces)
Aguanta a los niños pequeños. Ford Madox Brown (1821 -1893)
Y es sabido además que se han encontrado imágenes en sinagogas, frescos y mosaicos (Bet-Alfa, Yeras, Narra, Dura y otras). Del mismo modo, en las tumbas judías de Roma, se han encontrado adornos con imágenes. El cristianismo, heredó la prohibición del judaísmo, que se mantuvo hasta el siglo II d.C. Pero en el siglo IV, fueron permitidas en principio como meros adornos (no como objetos de culto) aunque poco a poco, éstas fueron ganando relevancia. Efectivamente, la religiosidad popular les atribuía milagros. La Iglesia finalmente no solo permitió sino que finalmente favoreció el uso de la iconografía. Esta fue así justificada por Ambrosio y por Agustín, destacando que la oración no se dirigía a la imagen sino a la deidad representada. El protestantismo, por el contrario, no promueve la veneración imágenes por considerarlas formas de idolatría. Tampoco el Islam permite la representación de dios o de los profetas.

PSIQUE: LA MUJER MÁS BELLA

Psique (en latín Psyche, en griego Ψυχή), divinidad griega y protagonista de un mito latino, es la personificación del alma. 
Según la historia, inmortalizada por Apuleyo, en su Matamorfosis -El asno de oro-,  en su Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas, hijas de un rey de Anatolia. Afrodita, Anatolia. Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros -Cúpido- Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha de oro oxidado, que la haría enamorarse del hombre más horrible y ruin que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.

 Eros y Psiqué. C. Albacini. s. XVIII

Para evitar la ira de su madre, una vez que tiene a Psique en su palacio, Eros se presenta siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe a Psique cualquier indagación sobre su identidad. Cada noche, en la oscuridad, se amaban. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero también le advirtió que sus hermanas querrían acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas, que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, incapaz de explicarles cómo era su marido, puesto que no le había visto, titubeó y les contó que era un joven que estaba de caza, pero acabó confesando la verdad: que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique la convencieron para que en mitad de la noche encendiera una lámpara y observara a su amado, asegurándole que sólo un monstruo querría ocultar su verdadera apariencia. Psique les hace caso y enciende una lámpara para ver a su marido. Una gota de aceite hirviendo -de la que Apuleyo hace un tópico medieval: stilla olei ardentis-  stilla olei ardentis) cae sobre la cara de Eros dormido, que despierta y abandona, decepcionado, a su amante.
Cuando Psique se da cuenta de lo que ha hecho, ruega a Afrodita que le devuelva el amor de Eros, pero la diosa, rencorosa, le ordena realizar cuatro tareas, casi imposibles para un mortal, antes de recuperar a su amante divino. Como cuarto trabajo, Afrodita afirmó que el estrés de cuidar a su hijo, deprimido y enfermo como resultado de la infidelidad de Psique, había provocado que perdiese parte de su belleza. Psique tenía que ir al Hades y pedir a Perséfone, la reina del inframundo, un poco de su belleza que Psique guardaría en una caja negra que Afrodita le dio. Psique fue a una torre, decidiendo que el camino más corto al inframundo sería la muerte. Una voz la detuvo en el último momento y le indicó una ruta que le permitiría entrar y regresar aún con vida, además de decirle cómo pasar al perro Cerbero, Caronte y los otros peligros de dicha ruta. Psique apaciguó a Cerbero con un pastel de cebada y pagó a Caronte un óbolo para que le llevase al Hades. En el camino, vio manos que salían del agua. Una voz le dijo que les tirase un pastel de cebada, pero ella rehusó. Una vez allí, Perséfone dijo que estaría encantada de hacerle el favor a Afrodita. Una vez más pagó a Caronte y le dio el otro pastel a Cerbero para volver.
Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí misma, pensando que si hacia esto Eros le amaría con toda seguridad. Dentro estaba un «sueño estigio» que la sorprendió. Eros, que la había perdonado, voló hasta su cuerpo y limpió el sueño de sus ojos, suplicando entonces a Zeus y Afrodita su permiso para casarse con Psique. Éstos accedieron y Zeus hizo inmortal a Psique. Afrodita bailó en la boda de Eros y Psique, y el hijo que éstos tuvieron se llamó Placer o (en la mitología romana) Voluptas.

MITOLOGIA ROMANA

El mundo helénico estaba ya alcanzando su mayor apogeo (tanto artístico como cultural), cuando en el año 510 d.C., aproximadamente, se proclamaba como tal la Rebúplica de Roma.
Sin embargo, el pueblo romano no había conquistado aún su identidad como pueblo, algo que, por sí sólo, explicaría una evidente dependencia de la mitología romana respecto de la griega, pero es preciso reseñar (para conocerla), que también tuvieron influencias de muchos otros pueblos, tales como la cultura etrusca (que determinó, en cierto sentido, varios de los caracteres principales y fundamentales del propio pueblo romano; por ejemplo, cabría destacar en este punto el culto a los muertos), las culturas itálicas primitivas (importantes también por su sabiduría casi ancestral), y de, como sabemos a modo general y a grosso modo, la propia y misma cultura griega, donde, tras la conquista en sí, se produjo una auténtica colonizacion, tanto artística como cultural; algo interesante, teniendo en cuenta que se produjo desde los vencidos a los vencedores.
Pero no hay que equivocarse, pues sería un gravísimo error considerar a la mitología romana como una burda imitación de la griega. Fueron de su interés, pues los romanos nunca habían imaginado, ni por asomo, a sus dioses con forma humana, ni contaban en cierto sentido con un conjunto de mitos relacionados entre sí. Y es que la fusión definitiva del panteón grecorromano se produjo aproximadamente en el año 148 a.C., latinizando totalmente a la mitología griega, siguiendo adorando a sus dioses de caracter local con su nombre principalmente original, pero asimilando como divinidades primeras a los dioses griegos.
El hombre de Roma tiene la convicción y la misión transcendente de gobernar, de ordenar ese mundo ya conquistado, y en el que la familia aparece como módulo fundamental en la sociedad.
Como indicamos anteriormente, es preciso destacar (y tener en cuenta), que muchos otros pueblos tuvieron una influencia vital en la propia mitología romana, dado que, a medida que se fueron extendiendo a lo largo y ancho del mundo, su panteón fue adquiriendo a un número creciente de dioses extranjeros; algunos asimilados, y otros “cambiados”. Pues, además de cambiar en algunos aspectos el nombre de esas divinidades, latinizándolos, también llegaron a adorar dioses extranjeros con su nombre original.

De la mitología romana podemos hacer unas puntualizaciones:
  • La mitología romana está formada por las leyendas y mitos de la religión politeísta practicada en la Roma Antigua.
  • La mayoría de las divinidades del panteón romano provienen de Grecia con dioses que suplantaron a las divinidades locales con algunas raras excepciones. Por esta razón algunos artículos dedicados a los dioses romanos de origen griego pueden ser tratados como exactos a sus equivalentes griegos.
DIOSES ROMANOS

DIOSES GRIEGOS Y ROMANOS

Es un tópico afirmar que la mitología romana es un plagio o una cointinuación de la griega con nombres latinos. Tal afirmación es inexacta y encierra sólo una parte de la verdad. La mitología romana posee mucho de original y quien se precia de haber profundizado en la mitología del mundo helénico hara bien en adentrarse en el estudio de la mitología romana para poseer una visión clara y completa de lo que denominamos mitología clásica. A lo largo de los siglos, la mitología romana extrae y adapta para sí concepciones religiosas y culturales de los países de la cuenca mediterránea: en primer lugar de Grecia, pero también de Egipto, Frigia o Siria. Pero la mitología romana no posee la riqueza intelectual y poética de la mitología griega, por ejemplo.
Y es que aunque los romanos son un pueblo profundamente religioso, sus dioses son, ante todo, los dioses son útiles y se espera de ellos acción y eficacia. Así encontramos dioses cómo Fontus (o Fons), dios de las fuentes y manantiales, Flora, diosa de los árboles, Pomona, que vela sobre los frutos, o incluso Fides, personificación de la palabra dada.

 Representación de Plutón, dios del inframundo

En el Imperio romano, se adora a dioses como Faunus, un antiguo dios protector de los rebaños y de los pastores, o Terminus, guardián de los límites de los campos, o Plutón, dios del inframundo. Los dioses más venerados son los protectores de la casa y de la familia, los Lares (espíritus de los antepasados), y los Penates, guardianes del hogar, para los que cada vivienda reserva un sitio. Un gran número de fiestas y de sacrificios son dedicados durante el año a todas estas divinidades.
Los romanos se consideran los humanos más piadosos y es por eso que son ayudados por los dioses. Los romanos también invitan a los dioses de los adversarios vencidos a acudir a Roma para ser honrados correctamente. Así, los dioses de los vencidos dejan a estos últimos, que perderán toda protección, y se pondrán del lado de los romanos, para ayudarle aún más a ellos.
Este sincretismo romano llega a su panteón: los mismos dioses que los griegos, con las mismas particularidades; la única diferencia está en su nombre.
Vemos en la sig. tabla los dioses griegos y el nombre que los latinos cambiaron:























NOMBRE GRIEGONOMBRE ROMANOPAPEL EN LA MITOLOGÍA
AfroditaVenusDiosa de la belleza y deseo sexual
ApoloFeboDios de la profecía, medicina y arquería
AresMartesDios de la guerra
ArtemisaDianaDiosa de la caza
Asclepios EsculapiosDios de la medicina
AteneaMinervaDiosa de las artes, oficios y de la guerra
CronosSaturnoDios del cielo
DémeterCeresDiosa de los cereales
DionisioBacoDios del vino y vegetación
ErosCupidoDios del amor
GayaTierraMadre tierra
HefestoVulcanoDios del fuego
HeraJunoDiosa del matrimonio
HermesMercurioMensajero de los dioses
HestiaVestaGuardiana del hogar
HipnosSueñoDios del sueño
HadesPlutónDios de los mundos subterráneos
PoseidónNeptunoDios de los mares y terremotos
ReaOpsEsposa de Cronos / Saturno
UranoUranoDios de los cielos
ZeusJúpiterSoberano de todos los dioses

Sin lugar a dudas, el relato de la historia de Roma, es la base necesaria para el conocimiento y estudio de su mitología y, estte relato constituye uno de los  más maraviillosos y trascendentes de la humanidadd. Roma creó una cultura singular, sabiendo escoger lo mejor de los pueblos anteriores, añadiendo su peculiar ingenio y legando a la posterioridad esa huella imborrable de su ingenio.