TRAZADOS REGULADORES EN LAS ARTES PLÁSTICAS


Al enfrentarnos a una actividad creativa –plástica u otra cualquiera- se deben establecer ciertas pautas, normas o directrices para encarar dicha tarea. Más allá de frases altisonantes más o menos radicales –el ejemplo de Picasso cuando afirmaba “Yo no busco, encuentro”, resulta paradigmático- no parece acertado pensar que la tarea creativa pueda estar basada en el azar y la casualidad, no al menos en forma exclusiva, ya que, no dejamos de reconocer, hay mucho de aleatorio en la creación artística.
La propia trayectoria de Picasso, tan extensa en el tiempo y abarcando campos tan diversos como la pintura, escultura, cerámica, escenografía, etc., no pudo estar basada solo en la suerte y la buena fortuna del hallazgo certero en el momento justo.

 
Determinación de Sección Aurea
Antes bien, todo acto de creación conlleva una planificación más o menos importante, pero planificación al fin, que nos permita orientar nuestra búsqueda, encaminando el esfuerzo creativo y sobre todo, ser capaces de reconocer cuando se ha logrado el resultado deseado.
Será en este aspecto que los trazados reguladores tendrán su importancia y justificarán los desvelos de artistas y pensadores para obtener los fundamentos racionales que los haga instrumentos útiles a la tarea artística.

 
Templo griego de Atenea Parthenos Partenón, (447-432 a.C.)
Las mismas razones, expresadas en el cuadrado y el rectángulo de oro, aparecen en cada uno de los detalles.


La presencia de los mismos se puede constatar desde obras muy tempranas de la humanidad. Desde el uso de la cuadrícula que le permitía al escultor egipcio proporcionar las partes de su obra según un modelo previamente establecido –y en ese caso el trazado no era propiamente una herramienta compositiva, sino un auxiliar en la tarea de transcribir una imagen - hasta las elaboradas planificaciones urbanas y arquitectónica hechas por Charles-Edouard Jeanneret (Le Corbusier) usando la escala de medidas por el ideada, el Modulor.
Entre medio, hubo un intenso y reflexivo uso de trazados reguladores, y a la vez, una intensa investigación estética y geométrica que apoyaba teóricamente dichos trazados.

El templo griego de Atenea Parthenos (Partenón, 447-432 a. C.), obra de los arquitectos Calícrates e Ictino, aunque también el escultor Fidias habría supervisado las obras, es una muestra acabada del refinamiento que mejor expresa la perfección única y austera de la arquitectura griega. La envoltura formal determinada por el ancho del frontón y la altura de la parte superior del entablamento, es un rectángulo de sección de oro. Tengamos en cuenta que las partes generadoras de la forma son un cuadrado más otro rectángulo áureo.

Partenón, esquema de proporciones


La principal división horizontal, la base del arquitrabe, está ubicada en la intersección de las diagonales de la configuración total y la de los cuadrados construidos a ambos extremos de aquella. Las mismas razones, expresadas en el cuadrado y el rectángulo sección de oro, aparecen en cada uno de los detalles, desde la totalidad hasta la más diminuta de las partes. De paso, recordemos lo que significa la sección de oro: la razón entre la suma de dos magnitudes consideradas una de ellas –la mayor- es igual a la razón entre ésta y la otra –la menor, o sea que si tenemos un segmento AC dividido en dos partes por un punto B, entonces 


 
Que es lo que Euclides llama “división de una longitud en media y extrema razón”, y el número resultante, 0,618… recibe el nombre de número de oro o número áureo.
Leonardo da Vinci (1452-1519), personaje siempre interesado en investigar y estudiar la naturaleza, hizo uso de los trazados reguladores y de la sección áurea en particular, incluyendo al trazado perspectivo también como un elemento regulador de la composición. Para Leonardo la perspectiva no era simplemente un medio para ubicar los diferentes componentes de la obra de acuerdo a una visión natural, sino que la utilizo para determinar la jerarquía de los personajes según donde estos se ubicaran en el espacio y en relación con el observador.

 
"La última cena", Leonardo da Vinci (1452-1519)


En su fresco de “La última cena”, en el refectorio de Santa Maria delle Grazie, Milán, Cristo y los Apóstoles se ubican en el espacio plástico según estos criterios. En un rectángulo formado por tres rectángulos áureos cada personaje se ubica según los criterios de una estricta sección dorada y la cabeza de Cristo ocupará el lugar a donde convergen todas las líneas visuales perpendiculares al plano del cuadro, es decir, el punto de fuga principal de la perspectiva cónica.
En un estudio para “La Adoración de los Reyes Magos” hacia 1481, se puede apreciar aún más el uso que Leonardo hacía de la perspectiva como instrumento regulador en la justa ubicación de cada personaje.
A fines del siglo XIX y comienzos del XX, las corrientes renovadoras de las artes plásticas redescubrirían la sección áurea y su uso como elemento organizador del espacio pictórico. Georges Seurat (1881-1891), pintor post-impresionista, haría un uso recurrente de los sistemas proporcionales para organizar sus cuadros. En “Un domingo por la tarde en la Ile de la Grande Jatte”, toda la obra se organiza según un cuidado esquema geométrico en el cual los ejes del rectángulo y las secciones áureas de los lados fijarán la posición de los personajes, árboles y sombras de la composición.

 
"Un domingo por la tarde en la Ile de la Grande Jatte", 1884-86, Georges Seurat
Los ejes AB y CD indican el lugar del personaje central y la altura de las cabezas de las mujeres sentadas. Las líneas EF, GH, IJ, KL fijan la posición de algunos de los arboles y el nivel de las grandes sombras.
La división de los rectángulos IE3F y G2H4 en media y extrema razón limitan otros personajes, la del rectángulo 1I2J da la línea de horizonte.
 
Un interesante caso es el planteado por el pintor holandés Piet Mondrian (1872-1944) con su obra de madurez, la cual en principio daría la impresión de estar construida siguiendo algún sistema regulador rígidamente estructurado.
Sin embargo, muchas de las divisiones verticales y horizontales características de sus obras no se obtuvieron usando ningún trazado regulador sino que fueron ubicadas y ajustadas confiando más en el ojo del pintor y en su sentimiento, y así podemos ver en sus obras las marcas de las chinchetas con que sostenía las bandas de papel que marcaban las divisiones que después aparecerían como líneas negras de distinto grosor, y también apreciar la gran cantidad de tanteos que hizo antes de obtener el resultado deseado.

"Construcción I", 1930 Oleo sobre madera, 42 x 32,5 cm.
Joaquín Torres García. Colección Jose Mugrabi, Nueva York

 
Para Joaquín Torres García (1874-1949) defensor de la geometría como herramienta del pensamiento y ordenadora de la actividad del ser humano, la sección áurea se presento como un elemento fundamental de su Universalismo constructivo, una pintura que partiendo de la naturaleza era sometida a la corrección de la geometría para alcanzar esa idea universalista que pregonaba.

Así, tanto sus bodegones como retratos y más particularmente los trabajos constructivos estarían regulados por la medida áurea. Su predica tuvo una enorme importancia en el panorama plástico nacional al transmitir a sus alumnos los principios del número de oro y su utilización.

 
El Modulor de Le Corbusier (1887-1965)
 
Particularmente, y por citar un caso fuera de la pintura, el arquitecto Mario Payssé-Reyes (1913-1988) la emplearía en numerosos proyectos, ya para diseñar una planta, ya para organizar una fachada.
Por último, el arquitecto y pintor suizo-francés, Charles-Edouard Jeanneret (1887-1965), apodado Le Corbusier, establecerá su uso como un referente ineludible desde sus primeros trabajos, llegando, luego de una intensa tarea de investigación, a establecer un sistema de proporciones propio que denomino El Modulor, y que se basaba en “la altura del hombre con el brazo levantado”. Le Corbusier establece dos series, la primera o Serie Roja se obtenía a partir de la medida 113 (113= 226/2) y su sección áurea; la segunda o Serie Azul partía de la altura de un hombre de seis pies con el brazo levantado (226) a la que se determinaba también su sección áurea.

Villa Stein en Garches, esquema de las proporciones de la fachada principal (Le Corbusier y P.Jeanneret).

 
Provisto de esta herramienta abordaría los mas variados proyectos, desde su célebre capilla de Notre-Dame-du-Haut, en Ronchamp, 1950, en la que hasta los más pequeños detalles de la construcción están basados en las medidas del Modulor, hasta el proyecto de la ciudad de Chandigarh, la nueva capital de Pendjab en la India. Tanto el planteo urbanístico como los edificios en particular fueron diseñados siguiendo las dimensiones dadas por las series Roja y Azul.
Finalmente, debemos recordar que el uso de un sistema de proporciones o un trazado regulador por si solo no es garantía de una buena obra, los mismos sirven tan solo para corregir y ajustar una idea.
En última instancia, la geometría es un medio para analizar la composición, pero no puede decirnos si la estructura es buena o mala.

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