KOUROS: COMIENZOS DE LA ESCULTURA GRIEGA

El protagonista supremo de la escultura griega es la figura humana. Desnudo o vestido, en reposo o en movimiento, erguido o sedente, el cuerpo humano polarizó la atención de los escultores y fue permanente objeto de estudio. Los escultores arcaicos en un principio se inspiraron en modelos orientales, más concretamente, egipcios, pero en seguida siguieron derroteros propios y, lo que es más importante, siempre se atuvieron a criterios propios, lo que les garantizaba la originalidad. Un breve repaso al tema de kouros lo hace ver con claridad. 
Un kurós, kourós o kouros (plural kuroí, kouroí, kouroi respectivamente; engriego antiguo  κουρός, κουροί) es una estatua de un varón joven, fechada a partir del Período Arcaico del arte griego, sobre el 650 al 500 a. de C- Es un tipo de escultura que imperó durante los siglos VIII–VI a. C. El equivalente femenino son las korai (singular koré).


 El kouros es, ante todo, el tipo escultórico que crearon los griegos para representar el ideal de belleza masculina.



Conceptual y formalmente el esquema se origina mucho antes de comienzos de la época arcaia, pues lo habían desarrollado los egipcios dotándolo de rasgos característicos fáciles de reconocer por sus características muy definidas:

Frontalidad

Este tipo de escultura está pensada para ser vista de frente siguiendo el modelo egipcio y acusa el principio de simetría.  Diferencias estructurales básicas respecto al modelo egipcio son la ausencia de un apoyo por la parte posterior y la desnudez total, por lo que el kouros resulta una escultura exenta, que se sostiene a sí misma, libre de aditamentos. Hasta la época clásica no comenzaron a realizarse esculturas para ser miradas desde cualquier punto de vista. Sin embargo, algunas de las esculturas clásicas seguían contando con esta característica ya que se esculpían para estar situadas en nichos o ábsides. 
Diferencias estructurales básicas respecto al modelo egipcio son la ausencia de un apoyo por la parte posterior y la desnudez total, por lo que el kouros resulta una escultura exenta, que se sostiene a sí misma, libre de aditamentos. El origen del tipo escultórico remonta al siglo VII, sin que conozcamos bien su significado; puesto que las estatuas de kouroi aparecían en lugares de culto y en tumbas, se pensó que podrían ser representaciones de Apolo, o bien estatuas funerarias. Esta segunda posibilidad es del mayor interés, pues plantea la cuestión de si se trata de una representación genérica o de un difunto determinado, cuestión que, a su vez, suscita otra de contenido iconográfico, es decir, en qué medida reflejan rasgos individualizados.

 Kouros de Anavisos.  520 a. C.

Geometrismo

Se caracterizan por un tratamiento de laanatomía corporal corporal, en el que zonas como el cabello o la musculatura se disponen como figuras geométricas o en torno a ejes, verticales y horizontales, que definen partes simétricas. 
En general, se distinguen por un tórax excesivamente abombado y un abdomen  muy reducido, lo que resulta desproporcionado. La representación de la rodilla se solventa dándole forma de trapecio invertido. El cabello se geometriza y otros rasgos característicos son los ojos almendrados y labios cerrados o, a lo sumo, el labio superior levantado, intentando una sonrisa mecánica que se denomina sonrisa arcaica.

Ranofer, Egyptian, Old Kingdom, c. 2500 BCE   
"Metropolitan" Kouros, Greek, Early Archaic, c. 600 BCE. 


Rigidez

La obra se disponía siempre siguiendo determinados convencuonalismos. Se situaban los brazos pegados a lo largo delcuerpo con los puños cerrados y una pierna algo adelantada aunque plantada en el suelo en un tímido intento de reflejar el movimiento. Muestran postura hierática y frontal; pies sólidamente asentados en el suelo; pierna izquierda adelantada; brazos caídos a lo largo del cuerpo y manos cerradas pegadas a los muslos; cabeza cúbica adornada por una melena larga y maciza. La figura no deja de evocar lo que fue antes de ser tallada: un bloque de mármol. A comienzos del período arcaico las cuatro caras del bloque se labran sin cohesión, de ahí que la figura presente cuatro aspectos independientes, según se contemple el frente, el dorso o los costados. Poco a poco comienza la búsqueda de la organicidad, de la unicidad plástica, hasta que desaparece la forma prismática, gran triunfo de los maestros del arcaísmo.

Getty Kouros  ca. 530 B.C. E. J. Paul Getty Museum, Malibu
Kouros de Melos

Inexpresividad

Las figuras no aparecen mostrando sentimiento alguno, esgrimiendo únicamente la típica «sonrisa arcaica» anacrónica, que parece tener objetivos formales de reforzamiento de la boca. Esto es debido a que el objetivo de la escultura era transmitir la sensación de fortaleza y plenitud física del joven triunfador.
 El origen del tipo escultórico remonta al siglo VII, sin que conozcamos bien su significado; puesto que las estatuas de kouroi aparecían en lugares de culto y en tumbas, se pensó que podrían ser representaciones de Apolo, o bien estatuas funerarias. Esta segunda posibilidad es del mayor interés, pues plantea la cuestión de si se trata de una representación genérica o de un difunto determinado, cuestión que, a su vez, suscita otra de contenido iconográfico, es decir, en qué medida reflejan rasgos individualizados. 



Kouros Kroisos

 Kouros Sounion. Cabezas. 600 B. C E.

 
Los primeros kouroi se esculpen en las islas, pues ejemplares muy antiguos proceden de Delos, Naxos y Samos. Hacia finales del siglo VII y comienzos del VI el Atica y el Peloponeso producen obras tan representativas del alto arcaísmo como el Kouros de Sounionel del Metropolitan Museum de Nueva York y la pareja Cleobis y Bitón  del Museo de Delfos, obras de los años 610-590. Pese a la afinidad esencial en la interpretación del esquema tipológico, se ve en ellas la impronta de las respectivas escuelas; así, por ejemplo, en los kouroi de Sounion y Nueva York el torso, las rodillas, la cabeza y el peinado están mucho más próximos entre sí que respecto a Cleobis y Bitón. Estos dos se atribuyen al escultor argivo Polymedes y se caracterizan por la rotundidad de los volúmenes y por una corporeidad maciza.
Los kouroi áticos carecen de aquella hinchazón, son más descriptivos y demuestran el interés de los escultores por el modelado, ya sea en un gigantón de 3 m de altura, como el Kouros de Sounion, ya en una figura algo menor que el natural, como el de Nueva York.

                                      Sounion Kouros, c. 600 BCE  "Kleobis and Biton" from Delphi, c. 600 BCE.

En relación con la técnica hay que destacar la preferencia de los escultores arcaicos por trabajar con puntero, como bien refleja la apariencia de la superficie del mármol. En las melenas de los kouroi, formadas por cascadas de bolitas uniformes, se constata la perfección y la plasticidad que estos maestros lograban con ese instrumento.
Durante el segundo cuarto del siglo VI dos obras procedentes de la Acrópolis de Atenas, sin ser kouroi en sentido estricto, el Moscóforo y el Jinete Rampin, acreditan la evolución emprendida. 
Sus caras y cabezas muestran una influencia cultural Cretense,  llevan el pelo largo y trenzado o recogido al estilo cretense y sus ojos a veces tienen un aspecto egipcio, que fue asimilado en el arte cretense.
Los kuroí toman muchas características de la cultura egipcia. Los escultores griegos aprendieron de los egipcios el arte de la talla de la piedra y adoptaron algunos aspectos formales del arte egipcio como la frontalidad o la inexpresividad. 




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